miércoles, 24 de febrero de 2010

Moderna Cartagena

Un apasionante viaje, a caballo entre la fantasía, la historia, y el futuro que se abría ante ellos, es el que emprendieron los modernistas a principios del pasado siglo. Una aventura que daría frutos sin igual en las artes, destacando una arquitectura de rica iconografía que poblará el norte de la cuenca mediterránea y un nuevo lenguaje plástico decorativo, cosmopolita e integrador. El preciosismo y la delicadeza son las notas de una elegancia que dejará impresa sus huellas en cada manifestación, tal y como testimonian los autores reunidos ahora con motivo de la exposición "La aventura modernista en las colecciones del Museu Nacional D´Art de Catalunya" que Cartagena ( Murcia, España ) acoge en su Museo de la Ciudad hasta el 25 de abril.

A finales del s.XIX Europa coincidió en el desarrollo de un nuevo estilo surgido al amparo de la necesidad de una renovación estilística que viniera a sustituir antiguos lenguajes agotados. Esta nueva corriente recibirá un nombre distinto en función del país: Sezession en Austria, Art Nouveau en Francia y Bélgica, Modern Style en Gran Bretaña, Liberty en Italia, Jugendstil en Alemania y los Países nórdicos, y, finalmente, modernismo en España. Denominaciones todas ellas que, a pesar de las diferencias existentes en el desarrollo del movimiento, coincidirán en un punto: la renovación. Una circunstancia que será aún más patente en Cataluña, zona de la Península donde la corriente se desarrollará en todo su esplendor: en un contexto inmerso en una Renaixença que tomaba fuerza, la burguesía enriquecida por la revolución industrial demandará un arte acorde a su educación y sensibilidad, alejado -en pura contradicción- de la fría estética fabril.

En este caldo de cultivo, y en una época de neo-movimientos, nacerá un arte que volverá su mirada a la fuente primera: la naturaleza, en una combinación irrepetible con un pasado que se reivindica a partir del tamiz de una mirada romántica y mítica. Eminentemente arquitectónico, el modernismo perseguirá la integración de las artes, concibiendo el edificio como un todo conformado por diversos elementos decorativos que, por lo general, remitirán bien a elementos naturales, bien a elementos mitológicos. Y es aquí precisamente, en arquitectura, y en Cataluña -en la ciudad de Barcelona, en concreto-, donde se llevarán a cabo impresionantes ejercicios del nuevo estilo, con destacados representantes como los famosísimos Gaudí, Puig y Cadafalch o Lluís Domènech i Montaner.

La exposición que ahora se presenta en el Museo de la Ciudad de Cartagena rinde homenaje a este periodo, uno de los más fructíferos de toda la historia del arte catalán, en una ciudad que disfruta asimismo de tradición dentro de la corriente, contando incluso con un arquitecto modernista de altura: Víctor Beltrí y Roqueta. La muestra acoge una selección de obras procedentes del MNAC y ha sido posible gracias a la colaboración de Caixa Catalunya a través de su Obra Social. Un conjunto de noventa piezas, entre pinturas, esculturas, dibujos, carteles y artes decorativas, que ofrece una visión sintética de un movimiento que llevó a la cultura catalana a uno de sus momentos de máximo desarrollo, al tiempo que se convertiría en un factor clave en su transformación.
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ARQUITECTURA BARROCA

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